29 de octubre de 2026

No existe en el vocabulario humano palabra capaz de abarcar el abismo de dolor que provoca la muerte de un niño. Toda civilización basa su brújula moral y su fe en el futuro en un pacto tácito e inviolable: la obligación innegable de salvaguardar a las nuevas generaciones, proteger su vulnerabilidad y permitir que sus risas florezcan en un entorno de paz y certidumbre. En este Kyiv Café, deseo invitar a mis amables lectores a reflexionar sobre uno de los temas más dolorosos, desgarradores y éticamente urgentes de nuestro tiempo: la tragedia de los niños ucranianos cuyas vidas, sueños y futuros han sido cruelmente arrebatados por el incesante bombardeo de la Federación Rusa. © 2026 Imagen - Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.
